Denominaciones de Ibiza por las diferentes culturas y civilizaciones que han marcado su historia a lo largo de los tiempos:
- Púnica: Ibosim, Aibusim o Ebusim
- Ibérica: Ebesos
- Griega: Ebysos
- Latina: Ebusus
- Árabe: Yebisah
- Castellana: Ibiza
- Catalana: Eivissa
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Los colores y las formas...
Ibiza: El arte, la cultura, la historia,…
Ibiza: pasado, presente y futuro de una isla mágica
Personajes de Ibiza
- Antoni Marí Ribas “Portmany”: “La locura de las formas geniales”
- Enric Fajarnés i Tur - Enrique Fajarnés Tur: “Historiador, investigador y científico”
- El Archiduque Luís Salvador - L’Arxiduc Lluís Salvador: “El viajero inmaculado”
- Erwin Broner: El descubridor arquitectónico
- Isidor Macabich: “La vida de un sacerdote ibicenco”
- Manuel Abad y Lasierra: “Primer Obispo de Ibiza”
- Marià Villangomez: “Quién soy y por qué escribo…”
- Narcís Puget Viñas: “Un pintor de la vida”
- Vicente Ferrer Guasch: “El blanco dentro de la luz”
Un breve apunte:
Ibiza vivió una particular primavera artística y cultural en los años treinta. Gentes de toda Europa, algunos de ellos huyendo de la convulsión política del momento, se dieron cita en una isla entonces anclada en el pasado y económicamente muy asequible. Personajes de la vanguardia europea, como Raoul Hausmann o Walter Benjamin, se sintieron atraídos por una isla tolerante, bella y con elementos como la casa pagesa, la vivienda tradicional, cuyas características despertaron el interés de arquitectos del movimiento moderno como Josep Lluis Sert.
Aquellos intelectuales ilustres fueron los pioneros de lo que es hoy día se considera una muy consolidada industria turística pero, especialmente, hicieron una decisiva aportación al cosmopolitismo de la isla, refrendado desde finales de los años cincuenta con sucesivas oleadas de artistas y personajes que acudieron a la llamada de Ibiza y de un movimiento, el hippy, que halló en la isla uno de sus referentes y aún hoy inspira la moda o aporta su inconfundible espíritu de libertad a todas las manifestaciones tanto artísticas como de artesanía.
Toda aquella efervescencia se concentró en lo que hoy día constituye el ambiente cultural de Ibiza, abierto, libre y espectaculrmente rico y variado. Pintores, escritores, músicos, arquitectos, fotógrafos, cineastas, pensadores y todo tipo de artistas buscan refugio en una isla en la que la magia, la paz y la alegría inundan todos sus rincones.
Monumentos | Ibiza Patrimonio de la Humanidad | Iglesias
La isla de Ibiza tiene un importante y variado patrimonio arquitectónico, debido a las diferentes culturas que la han colonizado a lo largo del tiempo. El aislamiento geográfico, poblacional, socioeconómico y cultural, ha posibilitado la perduración en el tiempo, de hitos e influencias históricos y culturales de todas las culturas que han dejando su impronta en la isla. Desde la prehistoria y en un recorrido en el tiempo, se encuentra el asentamiento de época fenicia de sa Caleta, ejemplo de conjunto protourbano. Más tarde en el tiempo, se encuentran los santuarios de la época púnica de Es Culleram y des Cap des Llibrell, así como la reconocida arquitectura funeraria punicoebusitana, donde destacan los hipogeos y pasillos que se encuentran en el Puig des Molins.
La arquitectura defensiva es una de las vertientes más completas de este patrimonio, representado por las murallas árabes y las renacentistas que configuran la imagen de la ciudad de Ibiza, ( ver Dalt Vila )por las torres de defensa, las torres de refugio, así como por los edificios religiosos fortificados del s XIV. Estas iglesias, dentro de un paisaje fuertemente trabajado por el hombre, con una medida de escala y una unidad que, esconde la colonización del territorio con toda una serie de muros de piedra que llevan a buscar la casa payesa: ejemplo lo suficiente significativo de la arquitectura popular mediterránea, paradigma de la funcionalidad en los años treinta. Ejemplo no solo de arquitectura, sino de urbanismo al mirarla en su conjunto. Dentro de este urbanismo respetuoso con el territorio, hace falta mencionar las Salinas, como actuación a gran escala, así como, la estructura de regadío de Ses Feixes. Para acabar en el siglo XX, donde destaca el conjunto de la obra de Erwin Broner y Josep Lluís Sert, junto con la más reciente del equipo formado por José Antonio Martínez-Lapeña y Elies Torres. Se debe reseñar el importante papel jugado por el patrimonio arquitectónico de la isla, a la hora de ser declarada como Patrimonio de la Humanidad. [JPB/MDJ/TMT]
Texto traducido de:
Enciclopèdia d’Eivissa i Formentera - Consell Insular d’Eivissa i Formentera
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La presencia documentada del hombre en las islas Pitiusas (Ibiza y Formentera) se remonta a la edad del Bronce. El testimonio más rotundo de aquella época es el sepulcro megalítico de Ca Na Costa (Formentera), datado en el 1600 a.C. A falta de vestigios más antiguos, Ibiza y Formentera serían prácticamente las únicas islas del Mediterráneo que permanecieron despobladas hasta hace cuatro milenios.
Con despoblamiento intermedio o sin él, las Pitiusas reaparecen con fuerza en la historia en el siglo VII a.C., con la fundación por parte de los fenicios de la ciudad de Ibiza; se ponen entonces las bases de la época de mayor esplendor histórico de estas islas. A través de Diodoro de Sicilia, nos ha llegado el testimonio de Timeo de Taormina, del siglo III a.C., en el que se habla de las Pitiusas como islas de los pinos, con puertos dignos de mención y casas admirablemente construidas, y de la ciudad de Ibiza como un enclave amurallado.
A finales del siglo VI a.C. la ciudad se convierte en una auténtica urbe de la época y la isla se transforma, gracias a su estratégica situación, en un centro de redistribución de mercancías. Tan grande fue el auge comercial de Ibiza que en el siglo III a.C. acuñó su propia moneda con la imagen del dios Bes. La importancia de Ibiza le permitió convertirse en ciudad federada con Roma, lo que hacía posible el mantenimiento de una cierta autonomía dentro del Imperio romano, que se iría diluyendo de forma progresiva. Ya en el año 74 de nuestra era, con la plena integración de Ebusus en Roma, se hace irreversible la desaparición de las estructuras púnicas. El siglo III, durante el Bajo Imperio, es un periodo de clara decadencia y sólo la situación de puerto estratégico en las principales rutas del Mediterráneo occidental hace posibles los intercambios comerciales. Primero los vándalos, en el 455, y después los bizantinos, ochenta años después, conquistan Baleares. Para Ibiza se abre un periodo oscuro en cuanto al conocimiento histórico.
Los primeros contactos de Ibiza con el mundo islámico están documentados a principios del siglo VIII, y en el año 902 las Baleares pasan a ser las islas orientales de Al-Andalus hasta que, ya en 1014, el califa de Denia se hace con su dominio. Hubo diversos intentos de hacerse con Medina Yebisah, pero hasta 1235 Ibiza y Formentera no fueron conquistadas por las tropas catalano-aragonesas, que, al mando de Guillem de Montgrí, tomaron Ibiza el 8 de agosto de 1235. Aquel día se ha convertido en una fecha señalada, festiva y símbolo del autogobierno de la isla que se inició en aquel momento y al que pondría fin el decreto de Nueva Planta promulgado por Felipe V en 1715, y que supuso la desaparición de la Universitat, la institución de autogobierno.
La del puig des Molins és, amb tota probabilitat, la necròpolis púnica de major interès en la Mediterrània occidental. En aquesta s’ubica un museu monogràfic i, sobretot, el visitant té a la seva disposició un itinerari que li permet penetrar en les antigues sepultures. A més d’instal·lar-se a la badia d’Eivissa, els fenicis s’instal·laren a sa Caleta, on pot visitar-se un antic poblat.
A finals del segle VI aC la ciutat es converteix en una autèntica urbs de l’època i l’illa es transforma, gràcies a la seva estratègica situació, en un centre de redistribució de mercaderies. Tan gran fou l’expansió comercial d’Eivissa que el segle III aC encunyà la seva pròpia moneda amb la imatge del déu Bes.
La importància d’Eivissa li permeté convertir-se en ciutat federada amb Roma, la qual cosa feia possible el manteniment d’una certa autonomia dins de l’Imperi romà, que s’anirà diluint de forma progressiva. Ja l’any 74 de la nostra era, amb la plena integració d’Ebusus a Roma, es fa irreversible la desaparició de les estructures púniques. El segle III, durant el baix imperi, és un període de clara decadència i només la situació de port estratègic en les principals rutes del Mediterrani occidental fan possible els intercanvis comercials. Primer els vàndals, el 455, i després els bizantins, vuitanta anys després, conquisten les Balears. Per a Eivissa s’obre un període obscur quant al coneixement històric. Els primers contactes d’Eivissa amb el món islàmic estan documentats a començaments del segle VIII, i a l’any 902 les Balears passen a ser les illes orientals d’Al-Andalus fins que, ja el 1014, el califa de Dénia es fa amb el control de les illes. Hi hagué diversos intents de fer-se amb Madine Yebisah, però fins al 1235 Eivissa i Formentera no foren conquistades per les tropes catalanoaragoneses.
El visitant trobarà testimoni del període comprès entre la prehistòria i l’època islàmica en el Museu Arqueològic de Dalt Vila, a més de completa informació en la seva guia de visita, obra de Benjamí Costa i Jordi Fernández.
Les tropes catalanoaragoneses, a les ordres de Guillem de Montgrí, prengueren Eivissa el 8 d’agost de 1235. Aquell dia s’ha convertit en una data assenyalada, festiva i símbol de l’autogovern de l’illa, que s’inicià en aquell moment i al qual posaria fi el Decret de nova planta promulgat per Felip V el 1715, i que suposà la desaparició de la Universitat, la institució d’autogovern.
La nécropole punique du Puig des Molins est probablement la plus intéressante de la Méditerranée occidentale. Le site propose un musée monographique et un itinéraire permettant de découvrir les anciennes sépultures. En dehors de la baie d’Eivissa, les phéniciens s’installèrent à Sa Caleta où l’on peut visiter les vestiges du village de l’époque.
À la fin du VIe siècle av. J.-C., la ville se transforme en une véritable métropole et, grâce à sa situation stratégique, l’île devient un centre de redistribution de marchandises. Le développement commercial d’Ibiza fut tel qu’au IIIe siècle av. J.-C., l’île frappait sa propre monnaie à l’effigie du dieu Bes.
L’importance d’Eivissa lui permit d’accéder au statut de ville fédérée de Rome, ce qui donna une certaine autonomie au sein de l’Empire Romain. Cette indépendance tendit à disparaître progressivement. En l’an 74 de notre ère, avec la pleine intégration d’Ebubus dans Rome, la disparition des structures puniques devient irréversible. Le IIIe siècle, pendant le Bas Empire, est une période de claire décadence et seule la situation de port stratégique sur les routes de la Méditerranée rend possible les échanges commerciaux. En 455, les vandales conquièrent les Illes Balears puis, quatre-vingts ans plus tard, c’est le tour des byzantins. Une période d’ombre débute alors pour Ibiza.
Les premiers contacts d’Ibiza avec le monde islamique remontent au VIIIe siècle. En l’an 902, les Illes Balears font partie des possessions orientales de l’Al-Andalus jusqu’à ce que le Califat de Denia s’empare des îles en 1014. Medina Yebisah fut l’objet de plusieurs tentatives de reconquête mais aucune ne fructifia jusqu’au débarquement à Ibiza et Formentera des troupes catalanes en 1235. Les vestiges des époques comprises entre la préhistoire et l’époque islamique sont exposés au Musée Archéologique de Dalt Vila qui propose un guide de visite très complet, œuvre de Benjamí Costa et de Jordi Fernández. Sous le commandement de Guillem de Montgrí, les troupes catalanes prirent Ibiza le 8 août 1235. Cette date est devenue une fête et le symbole du début de la liberté de gouvernement de l’île, indépendance anéantie par un décret de Felipe V en 1715 qui supposa la disparition de l’Universitat, institution gouvernementale insulaire.
Gegen Ende des 6. Jahrhunderts v.Chr. entwickelt sich Eivissa zu einer regelrechten Großstadt für die damalige Zeit und die Insel wird dank ihrer strategisch günstigen Lage zu einem Zentrum des Warenhandels. Die kommerzielle Blütezeit Eivissas war so bedeutend, daß die Insel im 3. Jahrhundert v.Chr. ihre eigenen Münzen mit dem Abbild des Gottes Bes prägte.
Aufgrund der enormen Bedeutung Eivissas wurde die Insel zu einer römischen Bundesstadt mit eigenen Rechten. Dies ermöglichte den Erhalt einer gewissen Autonomie innerhalb des Römischen Reiches, die jedoch allmählich abgeschafft wurde. Bereits im Jahre 74 unserer Zeitrechnung ist Ebusus fester Bestandteil Roms und die punischen Strukturen sind für immer verschwunden. Das 3. Jahrhundert während des niedergehenden Imperiums ist eine Periode deutlicher Dekadenz und nur die Lage als strategischer Hafen an den wichtigsten Routen im westlichen Mittelmeer läßt den Handelsverkehr nicht zum Erliegen kommen. 455 werden die Illes Balears zuerst von den Wandalen und danach, achtzig Jahre später, von den Byzantinern erobert.
Die ersten, belegten Kontakte Eivissas mit der islamischen Welt erfolgen zu Beginn des 8. Jahrhunderts. Im Jahre 902 sind die Illes Balears bereits die östlichen Inseln von Al-Andalus, bis sich 1014 der Kalif von Dénia der Inseln bemächtigt. Es gab verschiedene Versuche, Medina Yebisah einzunehmen, doch Eivissa und Formentera konnten erst im Jahre 1235 von den katalanischen Truppen erobert werden.
Im Archäologischen Museum in Dalt Vila, dem oberen Teil der Altstadt, wird der Besucher Zeugnisse aus der Periode zwischen der Vorgeschichte und der islamischen Epoche sowie Informationen im Museumskatalog von Benjamí Costa und Jordi Fernández finden.
Die katalanisch-aragonesischen Truppen unter dem Kommando von Guillem de Montgrí nahmen Eivissa am 8. August 1235 ein. Dieses Datum ist heute ein Festtag und ein Symbol für die Selbstverwaltung der Insel, die zu diesem Zeitpunkt ihren Anfang nahm, und der Felipe V. mit seinem Decreto de Nueva Planta 1715 ein Ende setzte. Es erfolgte die Auflösung der Universitat, der eigenen Regierung.
The Puig des Molins is probably the most historically significant Punic necropolis in the western Mediterranean. A museum stands at the site, but visitors are also handed a map so they can go directly inside the ancient burial chambers. As well in Eivissa Bay, the Phoenicians also settled at Sa Caleta, where the ruins of the ancient village can be seen.
Towards the end of the 6th century BC, the settlement began mushrooming into what was unquestionably a major city of and for its time, as the island, by virtue of its strategic crossroads location, consolidated its position as a distribution hub for goods being traded on the Mediterranean. Ibiza’s trade-driven economy reached such heights of prosperity that by the 3rd century B.C. the island was minting its own currency, stamped with the effigy of the Phoenician god Bes.
Eivissa became important enough for its capital to be allowed into a federation with Rome, enjoying a certain degree of autonomy that gradually eroded away. By the time Ebusus was fully incorporated as a Roman colony in the year 74 AD, the last traces of Carthaginian structures had all but disappeared. The 3rd century AD was a low point for an empire in decline but again, its commanding position astride the trade routes of the western Mediterranean kept Ibiza going as a strategic commercial center. Then came the Vandals in 455 AD and 80 years later, the armies of Byzantium, to conquer the Balearics. For this period, details of what specifically was going on in Ibiza are scarce.
Eivissa’s first contacts with the Islamic world go back to the beginning of the 8th century. By 902, the Illes Balears had become the easternmost domains of Al-Andalus, until the caliph of Denia seized them in 1014. After several unsuccessful attempts to wrest control of Medina Yebisah away from the followers of the prophet, Ibiza and Formentera were finally conquered by Catalan Christians in the year 1235. Illustrating vividly Ibiza’s historical and anthropological evolution from the prehistoric to the Islamic eras are the exhibits and artifacts in the Dalt Vila Archaeological Museum. The visitors’ guide, prepared by Benjamí Costa and Jordi Fernandez, gives a most thorough account of the objects on display.
On 8th August 1235, Eivissa fell to combined Catalan-Aragonese forces under the command of Guillem de Montgrí. That day is still celebrated as a local holiday since it marked the beginning of an extended period of self-government that did not end until 1715, when it was abruptly curtailed by a decree issued by Spanish King Phillip V, abolishing the Universitat, the local lawmaking body.









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