(Noticias publicadas en Diario de Ibiza)
Miedo a denunciar los abusos
Para Felipe Zarco, secretario general de CCOO, lo más preocupante de la crisis actual «es que muchos trabajadores están aceptando condiciones laborales que están fuera de la ley porque es la única posibilidad que tienen de lograr un empleo y tener unos ingresos». Lo normal es que un contrato laboral «sea un acuerdo entre el trabajador y el empresario pero se ha convertido en una imposición», denuncia. El sindicato se encuentra con casos de personas contratadas por cuarenta horas a la semana que cobran como si sólo lo hicieran 20. «Esto se puede denunciar y hay muchas posibilidades de que la Inspección de trabajo actúe y dé la razón al trabajador, el problema está en que es el empleado el que no quiere reclamar porque prefiere tener ese trabajo a irse a la calle», apunta. La contratación de trabajadores en situación irregular sigue a la orden del día a pesar del trabajo de la Inspección. «Ya no sólo se ahorran la Seguridad Social sino que ahora ni les pagan, pero todo irá saliendo a la luz», asegura Zarco. | L. F. A.
La nueva hoja de ruta de sa Penya
La expropiación de las 44 viviendas de la manzana más conflictiva del barrio abre una vía para acelerar su recuperación. Hasta ahora se han realizado pequeñas actuaciones en cuentagotas y los propietarios no han respondido a los estímulos para rehabilitar sus casas
Tras años de bloqueo e intervenciones a pequeña escala en cuentagotas, el Ayuntamiento de Vila ha incorporado en la versión definitiva de su plan urbanístico (PGOU) una nueva hoja de ruta para rehabilitar sa Penya. El Consistorio plantea ´atacar´ directamente el núcleo duro con la expropiación de 44 casas y su reconversión en 15 viviendas de protección oficial en condiciones. Hasta ahora, la actividad de recuperación se había dejado en manos de los propietarios sin resultados positivos, aparte de la reforma de algunos edificios singulares para la puesta en marcha de servicios, como el centro de la Miranda o el Casal de Joves.
IBIZA | EUGENIO RODRÍGUEZ
El Consistorio anunció recientemente por sorpresa la intervención urbanística de mayor envergadura que se ha planteado nunca en sa Penya: la expropiación de las 44 viviendas del núcleo más conflictivo del barrio, la manzana comprendida entre las calles Alt y Retir, para reconvertirlas en 15 viviendas de protección oficial. También pretende levantar en esta zona un equipamiento educativo aún por decidir.
Este proyecto podría desarrollarse en un horizonte de cuatro años, pero aún es pronto para fijar un calendario, según explica el concejal de Vivienda y Núcleo Histórico, Marc Costa, quien no se atreve a hablar de fechas. Destaca que esta operación está intrínsecamente ligada a la actuación de los servicios sociales, fundamental para realojar a las 14 familias (unas 55 personas) que viven en estas infraviviendas, en las que, en casos puntuales, pueden llegar a alojarse hasta 15 personas en un espacio de 12 metros cuadrados.
El nuevo proyecto principal de la hoja de ruta de sa Penya, no previsto en el Plan Especial de Protección y Reforma Interior (Pepri), puede marcar un antes y un después en el microcosmos de este antiguo barrio de pescadores. Hasta ahora el Ayuntamiento ha acometido pequeñas intervenciones en sa Penya para levantar equipamientos y mejorar la comunicación y los accesos a través de la apertura de pasajes. Costa asegura que en este barrio se practica microurbanismo, pero que la intervención en el llamado núcleo duro va a suponer «un empuje definitivo» a su recuperación. «Lo ha hecho todo el mundo», señala Costa en referencia a los proyectos de otros ayuntamientos, como el de Barcelona, para rehabilitar y devolver la vida a núcleos históricos degradados.
Aparte de esta operación urbanística de envergadura, las actuaciones que se han acometido en los últimos años y las que están en vía de desarrollo, salvo la del centro polivalente de sa Penya, son a pequeña escala. Tras el parón de la pasada legislatura y parte de la actual como consecuencia del bloqueo del Consorcio Patrimonio de la Humanidad por falta de financiación, el nuevo equipo de gobierno ha querido dar prioridad a la rehabilitación del núcleo histórico, no sólo el de sa Penya, creando una concejalía específica que dirige Marc Costa.
Comisión de seguimiento semanal
Una de las primeras actuaciones del nuevo edil fue la constitución de una comisión de seguimiento del barrio, formada por él mismo y representantes de la asociación de vecinos, la Policía Local y las empresas concesionarias del servicio de limpieza y agua, Cespa y Aqualia, que desde hace dos años se reúne cada lunes para tratar, precisamente, todas aquellas pequeñas cosas que afectan a la vida del barrio. Ahora mismo, el Ayuntamiento tiene en marcha una serie de obras y proyectos para ir recomponiendo, pieza a pieza, este barrio histórico, como la reforma de la casa Broner o la construcción de tres viviendas de protección oficial en las calles Alta y Vista Alegre, a lo que se suman otros proyectos en cartera: el centro polivalente, en la plaza de sa Pedrera, o, más adelante, el centro cívico, de tres plantas, donde se prevén instalar dependencias municipales o habilitar espacio para ensayos de grupos teatro o música. El Ayuntamiento ofreció a la Universidad de Educación a Distancia (UNED) trasladar su sede a este inmueble, pero ésta lo rechazó. En este momento, el Ayuntamiento está negociando con dos propietarios la compra del edificio para evitar su expropiación.
Recientemente, la alcaldesa de Vila, Lurdes Costa, presentó las obras, prácticamente finalizadas, de reforma del edificio de la plaza de sa Riba, junto al Casal de Joves (también reformado), donde se ubicarán parte de los servicios de la Unidad de Trabajo Social (UTS) que ahora están instalados en Sa Miranda, cuya rehabilitación se ejecutó bajo la alcaldía de Enrique Fajarnés, del PP. Esta última sede no se cerrará sino que en los espacios que queden vacíos por el traslado se ubicarán oficinas de algún servicio de urbanismo de la zona histórica.
Moneda de cambio
Otra de las actuaciones en vía de ejecución es la apertura del callejón del Gallo, que conectará la plaza de sa Drassaneta con la calle Fosc. El Consistorio tiene previsto en cuestión de días constituir una comunidad de propietarios para desarrollar en este solar la construcción de tres viviendas y algún local comercial, cuya titularidad quedará repartida entre la propiedad. El Ayuntamiento también adquirió hace un tiempo a través del Consorcio Patrimonio de la Humanidad una vivienda en la calle Bonaire que, según Marc Costa, se puede utilizar para concertar alguna operación urbanística; es decir, utilizarlo, si se produce el caso, como moneda de cambio para obtener otros inmuebles o realojar a alguna persona. «Esto es un ejemplo del microurbanismo que practicamos. Tratamos de optimizar los recursos de los que disponemos».
Con estas intervenciones, el concejal de Núcleo Histórico asegura que se habrán ejecutado la mayoría de las actuaciones previstas en el Pepri aprobado en 1997 (quedará pendiente alguna acción más, como la apertura del callejón de Santa Lucía, otro de los focos conflictivos). Costa asegura que ha llegado el momento de revisar esta herramienta de planificación y que las nuevas intervenciones deben enfocarse hacia la apertura del barrio al exterior; abrir nuevas vías de comunicación.
Aparte de la intervención directa de la Administración, el Pepri también contemplaba el impulso de la iniciativa privada para rehabilitar fachadas, lo cual no ha dado resultados. Para incentivar la actuación de los particulares, el Consistorio ha puesto en marcha esta legislatura el registro municipal de solares en el que se van inscribiendo todos aquellos terrenos edificados en los que se ha completado el procedimiento de declaración de ruina. Al declararlos en ruina y, a continuación, considerarlos solares libres, el Ayuntamiento puede proceder a asignarles un nuevo uso y promover u orientar una nueva edificación. Diez solares de sa Penya ya han sido inscritos en este registro y algunos de ellos podrían salir a subasta. «Esto ha hecho que la gente se mueva», dice Costa, en referencia al riesgo que tienen los afectados de perder su propiedad en el caso de que no actúen y rehabiliten las viviendas en mal estado.
El edil de Casco Histórico destaca que en lo que llevamos de legislatura ya se han abierto siete expedientes (de 14 en total) de órdenes de arreglo de fachadas en sa Penya y, en el caso de que los propietarios no lo hagan, lo ejecutará el Consistorio de forma subsidiaria. A esto se suman las ayudas del Consorcio Patrimonio de la Humanidad y la conselleria balear de Vivienda para subvencionar el coste de la rehabilitación de inmuebles del caso histórico y que pueden llegar a cubrir el 30 por ciento del total.
´Cirugía urbanística´ en la zona de las infraviviendas
Vila pretende dar un empujón casi definitivo a la rehabilitación del barrio de sa Penya mediante la expropiación de las 44 vivienas de la manzana más conflictiva del barrio, situada entre las calles Alt y Retir. La densidad de población de este espacio es propia de zonas urbanas hacinadas, según el nuevo PGOU. La superficie últil de las viviendas no alcanza los 26 metros cuadrados. La densidad de población llega a ser de tres habitantes por metro cuadrado. El Consistorio prevé poner en marcha un plan social para tratar de realojar a todas estas personas. | E.R.
Un pequeño mercado al aire libre este mismo año
SANT ANTONI | R. S. V.
Hace tiempo que las Dones Pageses le dan vueltas a una idea, que se ha convertido en su principal proyecto de futuro. Quieren crear un «auténtico mercadillo payés» en el que las agricultoras que dispongan de pequeñas cantidades de productos para vender puedan darles salida.
La idea está ya muy avanzada, tanto que Costa espera poder montar el mercado por primera vez después del verano y, en el peor de los casos, antes de que acabe el año.
Las mujeres insisten en que no sería un mercado convencional y en ningún caso supondrá competencia para los mercados ya existentes, de hecho esperan celebrarlo en un día en el que no haya ningún otro evento de este tipo: «Los domingos por la mañana, porque la gente sale tanto en verano como en invierno». Aseguran que el Ayuntamiento de Sant Antoni ya les ha mostrado su apoyo y se muestran convencidas de que también el Consell y el resto de los ayuntamientos las respaldarán «porque siempre lo han hecho con cualquier actividad que hemos propuesto».
El mercado se celebrará al aire libre, aunque todavía no se ha decidido si en Santa Agnès o Sant Antoni, en un solar cedido por el Consistorio. «Queremos que las mujeres que quieran vender 30 kilos de almendras o seis docenas de huevos tengan la posibilidad de hacerlo. Los técnicos nos han indicado que hay que seguir una normativa sanitaria, pero creemos que es bastante viable», señala la presidenta.
Inicialmente se planteaban un mercado itinerante que recorriera todos los municipios, pero consideran que los posibles compradores podrían sentirse confundidos, por lo que se establecerán en un lugar fijo hasta que el mercadillo se haya afianzado y sea lo suficientemente conocido para emprender su singladura por otros pueblos. «Hay que crear un mercado sólido, aunque sea pequeñito», defienden.
«Queremos que las mujeres vean en este mercado una recompensa y que les sirva de estímulo para recuperar antiguas tradiciones que se han ido cambiando para hacer las cosas de forma más comercial. Queremos que se sequen los higos, que se hagan ristras de ajos payeses… y que sea, a la vez, una forma de relacionarnos entre nosotras».
En el nuevo mercado podrá vender cualquier mujer que trabaje en el campo, sin necesidad de que pertenezca a la asociación. La idea entusiasma y algunas ya se han ofrecido «a llevar mesas de casa» para montar los tenderetes.
La Unió Pitiüsa del Taxi considera «de descerebrados» dar licencias temporales en época de crisis
IBIZA | REDACCIÓN
La Unió Pitiüsa de Autònomos de Ibiza tacha de «descerebrados» a los responsables políticos de la gestión del servicio del taxi «por llenar la isla de taxis [en alusión a las licencias temporales que comenzaron a trabajar el pasado 1 de julio] en un momento de crisis como este, con el perjuicio económico que provoca a todas las familias que viven de este sector». También critica el «encefalograma plano de algunos dirigentes de asociaciones del taxi» por permitir esta situación.
En un comunicado, la asociación denuncia la campaña informativa contra los taxis ilegales «que ha llegado tarde y mal» y denuncia «la desidia de las administraciones competentes en la materia ante lo que debería ser la regulación y ordenación de nuestro sector de acuerdo con las necesidades actuales». También recuerda que el sector «es un servicio regulado por diferentes administraciones, con normativas diferentes y con dos clases de licencias: fijas y estacionales que provoca una gran inseguridad jurídica».
Interxarc muestra la diversidad cultural del mundo en Santa Gertrudis
La división marca el festival intercultural con el abandono de Francia, Argentina y Perú, que manifestaron su desacuerdo con Ecuador por tratar de vender bebidas comerciales, en contra de lo acordado
SANTA GERTRUDIS | JOSÉ MANUEL PIÑA
Los bailes de Sa Colla de Santa Gertrudis, cuyos miembros actuaron vestidos de calle —«como se hacía antes»— iniciaron ayer en esta localidad el segundo festival intercultural Interxarc. El aroma de los pinchitos y del té moruno así como las delicias carnívoras de Ecuador y los perfumes de Senegal le dieron a la plaza nueva del pueblo un aire de exotismo que años atrás hubiera sido impensable en Ibiza. Poco antes de comenzar la fiesta, los musulmanes rezaban mirando a la Meca mientras que los primeros visitantes observaban las mesas en las que se iban acumulando los productos típicos de cada país.
Las alfombras, chilabas, pañuelos, esencias, babuchas marroquíes competían por la atención del público con las pulseras y collares mauritanos y los productos de Filipinas, Chile y Ecuador. Al festival debían concurrir también Argentina, Francia y Perú, que se retiraron en el último momento por desacuerdo con Ecuador, a cuyos representantes acusaron de querer vender refrescos de marcas comerciales, «en contra de lo que se acordó en las cuatro reuniones monotemáticas en los que se ha abordado este asunto», según los representantes de esos países.
Hubo algunos momentos de tensión entre todos, pero los bailes payeses devolvieron la tranquilidad a la plaza, aunque no la paz entre los países contendientes, que se replantearán su participación en próximas ediciones, según afirmaron las dos partes. Aún así, la población de Santa Gertrudis no se percató del problema y si echó de menos algún país no lo exteriorizó. A primera hora del festival no había todavía mucho público, probablemente debido a las altas temperaturas, pero se esperaba una gran concentración de gente a la caída del sol.
Vestidos con sus trajes tradicionales, los representantes de todos los países preparaban sus mercancías en un despliegue de color y calor al que contribuía la música de ´Ressonadors´, dando un ambiente de insularidad al encuentro. «Me gusta, es bonito», aseguraba un veterano vecino del pueblo. «Aunque ya no es como antes, ahora estamos más acostumbrados a ver cosas distintas», admitió. Una nube de apetitoso aroma a pinchito le envolvió de pronto y se convirtió en el primer cliente de ese puesto.
Alarma en ses Salines
Cabe subrayar con orgullo que pocos parajes pitiusos son más queridos de los ibicencos. Pudimos verlo cuando salimos masivamente a la calle para salvaguardar las salinas del cemento.
A estas alturas es muy difícil decir algo nuevo sobre nuestras salinas y la sal que de ellas se extrae. En todo caso, es una dificultad que nos alegra y agradecemos, porque quiere decir que del tema ya tenemos una sustanciosa bibliografía. Lo cierto es que, en estos últimos años, han ido apareciendo sucesivas aportaciones que nos han permitido conocer más y mejor la dilatada historia de nuestras salinas y el trabajo que en cada momento se hacía en ellas. Podríamos citar las referencias del Archiduque Luis Salvador, Joan Marí Cardona, Marià Villangómez, Vila Valentí, Alemany i Morey, Marí Costa y Morán Hernández, Guerau de Arellano, Antonio Colinas y tantos otros.
IBIZA | MIGUEL ÁNGEL GONZÁLEZ
O podríamos citar títulos concretos como el Tratado de las Reales Salinas de Yviza y Formentera de Jaume Cirer, Entre montes blancos de J. Estarellas y D. Fernández, Les Salines d´Ibiza i Formentera (Premi de la Nit de Sant Joan 1979) y, sobre todo, Memòria d´un mestre saliner, de Antoni Torres García, un texto insustituible y el testimonio de un hombre que, como recoge en su prólogo Marí Cardona, «no escriu teòricament, molt menys per omplir paper, sinó que tot el que descriu ho ha viscut des d´un punt de vista privilegiat, des de dins».
En todo caso y al margen de los textos, cabe subrayar con orgullo que pocos parajes pitiusos son más queridos de los ibicencos. Pudimos verlo cuando salimos masivamente a la calle para salvaguardar las salinas del cemento. Y, sin embargo, también hay que decir, a pesar de aquel enriquecimiento bibliográfico y del entrañamiento que el espacio salinero tiene en todos nosotros, que las salinas siguen siendo, en buena medida, para una gran mayoría de ibicencos, sólo un paisaje que vemos desde la carretera de la Canal (camino, las más de las veces, de las playas de es Cavallet o Migjorn), o desde las salas del aeropuerto, en las esperas, cuando nos vamos o regresamos. Pero las salinas son mucho más que un paisaje. Precisamente por eso conviene volver sobre ellas. Las veces que haga falta. Para insistir en lo que han significado y también, sobre todo, en la importancia que tienen hoy. Conviene decir, por ejemplo, que el Parque Natural que hoy tenemos no existiría sin las salinas. Y más aún. Conviene añadir, alto y claro, que la preservación de la industria salinera es absolutamente imprescindible para preservar el Parque Natural. Y excuso decir que, en este punto, todos tenemos –o deberíamos tener– un motivo de preocupación. No sólo por el abandono que sufren desde hace años las vecinas salinas de Formentera –situación que debería servirnos de advertencia–, sino por la acelerada regresión que estamos viendo, año tras año, en las salinas ibicencas.
Las administraciones insulares tienen que llegar necesariamente a un concierto con la empresa salinera porque nos va mucho en ello. No sólo en la recuperación que recientemente se ha propuesto de las salinas de la Pitiüsa menor, sino en la potenciación, tanto como se pueda, de las salinas ibicencas. Y en este sentido, los grupos ecologistas –que tanto han hecho por Ibiza, cosa que no siempre se les reconoce– harían bien en encarar la actual situación con realismo. Y realismo quiere decir que, ante las reformas estructurales que propone la empresa salinera para conseguir que su explotación siga siendo rentable –crecer los diques en altura para ganar capacidad en los estanques, construir un depósito con la volumetría necesaria, introducir la maquinaria que agilice y facilite la manipulación de la sal etc–, convendría no cerrarse en una defensa cerrada de la avifauna que vive en los estanques y en su entorno. Una cosa tiene que ser compatible con la otra. El Parque Natural puede y debe coexistir, también –no puede ser de otra manera–, con el turismo y con el aeropuerto. Es absolutamente necesario encontrar un equilibrio entre todos los factores que inciden en un ecosistema que está muy lejos de tener la fragilidad que se dice y que, en todo caso, se degradará irreversiblemente si las salinas desaparecen. Y es algo que no está lejos de suceder si se prolonga la situación actual. Conviene recordar que nuestras salinas estuvieron entre las más importantes del Mediterráneo, con una producción que llegó a rondar las 100.000 tn., mientras que el año pasado, 2008, nos quedamos en 37.000 tn. El problema es grave porque, por debajo de las 40.000/35000 tn., las salinas dejan de ser rentables y, de hecho, ya estamos en este crítico umbral. Por un solo motivo: la falta de mantenimiento y modernización que se debe a las trabas que impone la administración balear y, en algunos casos, un falso ecologismo.
El hecho es que, de seguir así, y si, efectivamente, las salinas dan el carpetazo a la explotación –cosa más que probable si las cosas siguen como están–, podemos retroceder a la situación que, en su momento, cuando las aguas estaban estancadas y la explotación era deficiente por falta de medios, ya describía el Archiduque hace más de cien años: «en su estado actual de explotación, las salinas no dejan de influir desfavorablemente en el entorno, haciendo que la zona sea la más insalubre de la isla. Los vapores exhalados por sus aguas estancadas, semiputrefactas y saturadas de sal, producen una atmósfera pesada, un ambiente bochornoso y hediondo sobre la superficie pantanosa encerrada entre colinas, efecto que se hace notar sobre todo al mediodía, cuando el sol cae a plomo. Esta es también la causa de que menudeen las fiebres intermitentes, principalmente en verano y otoño, al tiempo que se hace patente la presencia de la malaria en todo el llano de Sant Jordi, hasta muy cerca de la ciudad de Ibiza». Me consta que el consistorio de Sant Josep y el Consell Insular de Ibiza son ya conscientes de la precaria situación de nuestras salinas y que el problema está, sobre todo, en el Govern balear que obstaculiza las intervenciones que propone la empresa salinera para que la explotación de la sal siga siendo posible y rentable. Conviene ser realistas y no mirar hacia otro lado. Lo que pensamos que no llegará a suceder, ya sucedió en las salinas de Formentera.
Víctor Beltrán Roca: «La reforma del puerto es necesaria, si se acomete toda»
IBIZA | E. R.
—¿Qué piensa del proyecto de ampliación del puerto de Vila?
—Le puedo dar mi opinión personal. El puerto necesita una reforma. Creo que el transporte de personas y vehículos deben ir al muelle de es Botafoc y quizá mantendría la carga y descarga de las mercancías en la plataforma norte, que es donde actualmente se desarrolla esta actividad. No conozco el proyecto alternativo que presentó Ibiza pel Canvi. Pienso que se debía renovar la concesión del puerto de Ibiza Nueva porque en el fondo está soportando un barrio de calidad media-alta, aunque yo no hubiera desarrollado ese barrio allí.
—¿Por qué?
—Porque creo que las marismas de ses Feixes deberían haberse protegido, del mismo modo que lo que es Talamanca. En mi opinión, el crecimiento natural de la ciudad debería haberse desarrollado hacia ses Figueretes y Platja d´en Bossa, más que hacia el otro lado de la bahía. Ahora está allí y creo que necesita ese soporte [el puerto deportivo]. Al mismo tiempo que se desarrolla el traslado a es Botafoc debe asegurarse la recuperación de la cornisa marítima para la ciudad.
—En principio, la Autoridad Portuaria dice que está previsto.
—Hasta ahora sólo veo una explanada [en es Botafoc] y nada más. También me preocupa que la estación marítima no salga a concurso porque nos puede entrar una estación exageradamente grande con tres plantas de altura. La reforma del puerto es necesaria, siempre y cuando se acometa toda la intervención porque, de lo contrario, prefiero que se quede como está.
—¿Cree que se debería aumentar la oferta de golf de la isla?
—En principio no deberían hacerse más campos de golf, pero vuelvo a insistir en la cuestión de la escala. Del mismo modo que no se puede construir en la isla una estación marítima similar a la del puerto de Barcelona o Valencia, me parece absurdo un campo de golf de 18 hoyos exactamente igual a los que se proyectan en otros lugares, diseñado por el ex campeón de turno y el apoyo de su club social. Para mí no tiene ningún interés un puerto deportivo con una marina de 5.000 metros cuadrados de plataforma de hormigón para instalar locales comerciales. Ahora bien, si en las zonas turísticas se justifica que la creación de un puerto deportivo va a activar los locales y restaurantes que ya existen en ese espacio urbano, no veo por qué no se puede estudiar. Y lo mismo con los campos de golf. Siempre próximos a zonas turísticas, y siempre y cuando se justifique económicamente que va a reactivarlas, se puede plantear un pequeño campo de golf de nueve hoyos e incluso de tres o cuatro. El campo no tiene por qué entrar en el masters europeo. El golf no me da miedo como concepto, pero la isla tiene un territorio muy limitado y hay que ser muy cuidadoso. (Noticias publicadas en Diario de Ibiza) | Ibiza Moda | Guía Ibiza | Trabajo Ibiza | Ibiza Discotecas | Viaje Ibiza







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